La parte que casi nadie vende.
Contratar un guardia es fácil. Que el turno se cumpla todas las noches del año es lo difícil.
El modelo, completo.
Supervisor asignado
Una persona con nombre y teléfono directo que conoce tu inmueble y a tus elementos.
Lo conoces antes del primer turno.
Rondines con punto de control
El recorrido no lo inventa el elemento: se define contigo y se registra turno por turno.
Si un rondín no se hizo, se ve.
Verificación sin aviso
El supervisor se presenta en horarios no anunciados, incluida la madrugada. Queda con hora.
La diferencia con un supervisor fantasma.
Reporte antes de las 9:00 am
Entradas, salidas, rondines completados e incidencias con hora y foto.
Si no pasó nada, también se registra.
Cobertura de faltas
Si un elemento no llega, el supervisor cubre o reasigna, y se reporta el mismo día.
Un turno descubierto es falla nuestra.
Escalamiento de incidencias
Qué se considera incidencia, a quién se llama y en cuánto tiempo. Por escrito, antes de arrancar.
Nadie improvisa a las tres de la mañana.
Esto es lo que recibes cada mañana.
Lo que se mide es lo único que mejora.
El elemento lo sabe
Un rondín que se registra y un supervisor que llega sin avisar cambian el turno. Esa es la mitad del trabajo.
Tú tienes evidencia
Bitácora, hora y registro. Sirve para el seguro, para el inquilino y para tu operación.
El servicio se corrige
Las incidencias repetidas revelan el hueco real. El esquema se ajusta con datos.
Pide ver el modelo en tu inmueble.
En el levantamiento te mostramos qué rondines y qué reporte tendría tu propiedad.